Tengo miedo, tengo miedo, tengo mucho miedoooo.

Tengo miedo, tengo miedo, tengo mucho miedoooo.
Noviembre 23 11:47 2017
Califícanos...

Es muy probable que el ciclista de elite, o el que va en camino a serlo, haya tenido más de un buen porrazo (Ver Lesiones más comunes) que lo ha dejado fuera de las pistas por un fin de semana o hasta un año completo. Por la sangre que corre en sus venas, el deportista de alto rendimiento tiene la agallas para reponerse a como de lugar. Lucha todos los días en su recuperación. Es mateo con las rutinas que debe realizar, sin embargo imagino que también debe lidiar con bajones anímicos producto de los lentos avances del proceso.

Casos de superación y esfuerzo conocemos muchos, y pasando el dato, invito a quien quiera compartir su experiencia en la escuela de MTB en la que participo, le doy la bienvenida. Nos coordinamos y yo me pongo con un shop!

Sin embargo, los que no somos elite ni mucho menos, pero amamos este deporte a rabiar, también nos hemos visto enfrentados a porrazos que nos han dejando fuera del cerro. Algunos en la clínica con puntos o yesos, junto a la consecuente terapia de kine que poco a poco busca encontrar la normalidad a los órganos producto de la lesión.

Lesiones comunes

Pasar por el Kine es un acto de humildad tremendo, especialmente si la lesión no es tan grave y te pones en el lugar de alguien que está en recuperación crítica o de los mismos niños de la Teletón. Es lento, es doloroso, causa ansiedad y frustración.

Por otra parte, y mientras estás estirando elásticos de colores para mejorar la movilidad y musculatura, tus amigos salen los fines de semana a pasear al cerro. Y para más remate, después los desgraciados te mandan fotos del paseo y lo increíble que lo pasaron, mientras tu estás full Netflix sufriendo con la Lista de Shindler, En Busca de la Felicidad y Lo Imposible.

Después de recuperar la lesión con la pelotita, los elásticos, los Tens y las pesas, el Traumatólogo nos da el alta y nos da permiso para volver a la bici.

En ese día tan esperado, nunca salimos con la bici tan limpia, los cambios ultra revisados, la cadena lubricada a litros y con algún componente nuevo para volver a debutar.

Con la felicidad en los dientes, apenas nos subimos y ponemos la pata en el pedal, nos acordamos con espanto del hombro lesionado, o de la rodilla, o de la muñeca, o del fémur, del omóplato y de todos los huesos y tendones que tuvimos que recuperar.

Nos cagamos de miedo. Así no más. Sin pelos en la lengua.

¿Y si me caigo de nuevo? ¿De vuelta a la clínica? ¿kine?

Después de lesionarme los dos hombros y de estar 2 meses fueras, viví un retroceso en el tema de la bici. Todo lo comencé a ver gigante. La bajadita de siempre era para mi un Red Bull Rampage. El saltito de la cuneta era como Mordor en mis primeros tiempos. Y lo peor, es que me daban muy pocas ganas de subirme de nuevo por miedo. Lo pasé mal.

Me ha pasado a mi y nos ha pasado a muchos. Mi gran amigo Mauricio decidió incluso abandonar la bici, venderla, dedicarse a hacer puzles y recién hace poco se compró una nueva cleta que está aún a medio empolvar.

Amigos, acá unos consejos para volver.

  1. Hay que vencer el miedo como sea. El miedo nos paraliza y nos hace cometer errores. Si estás leyendo esto y te sientes identificado, primero, asegúrate bien que estés 100% recuperado antes de subirte a la bici.
  2. Si estás al 100% parte de a poco, pero de menos a más. Tienes que recuperar confianza. Siente tu cuerpo y trata de volver a sentir ese “flow” maravilloso que nos rejuvenece.
  3. En los paseos con los amigos, no te frustres si el cortado que antes hacías ahora te da vértigo. Míralo, pásalo caminando y déjalo como: tarea pendiente.
  4. En los tiempos libres, en el taco o en la ducha, visualízate arriba de tu bici como en los mejores tiempos. Trae tus anteriores logros al recuerdo y vuelve a hacerlos tuyos porque SON TUYOS.
  5. Háblate como Pastor de Plaza de Armas frente al espejo: “¡No dejes que el miedo se apodere de ti, hermano!” “¡Recupera la confianza. Tú eres el elegido, hermano!” “!Calibre 12 no te la va a ganar, hermano!. Si una vez conquistaste ese peralte, ese peralte es TUYO, HERMANO!!!”

Y para terminar

Ahora viene la parte buena de esto. Busca tu mejor tricota. Anda con tu bici a “ese cerro”. Reconoce de nuevo a “esa tarea pendiente”. Retrocede lo suficiente para pasar ese obstáculo. Aprieta los dientes y haz lo tuyo con tu bicicleta…

… (en cámara lenta) Ahora frena con una pequeña pero orgullosa ronceada. Saca una pierna del pedal. Mira para atrás con tu mirada Magnum. Vuelve a soltar los dientes, y con el permiso de los directores de Mundobikes, grita fuerte “¡Volví, conchetumadre, volví!!!!”

La vida está llena de porrazos. Saber levantarse y seguir insistiendo en los que nos apasiona a pesar de los obstáculos, es lo que nos hace ser seres humanos excepcionales, y también mejores ciclistas.

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Acerca del Autor

Carlos González
Carlos González

Publicista Profesional con conocimientos en marketing y con carrera dedicada a la creatividad publicitaria. Amante del mountainbike y de la familia.

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