Dejar de ser Pato

Dejar de ser Pato
Marzo 20 08:54 2017

En Mundobikes creamos una sección llamada “Mi Mundobikes” que también se podría denominar “Opinión” ya que consientes de la importancia que puede tener crear espacios de comunicación buscamos acercar nuestra vitrina a tantos amigos que practican ciclismo y tienen muchas cosas que decir. Desde los más pro hasta los que se están iniciando.

En esta ocasión nuestro amigo Carlos González nos da una entretenida mirada de lo que significa ir evolucionando en este maravilloso deporte.

Por:  Carlos González

Tengo la suerte de estar familiarizado muy de cerca con el Mountainbike. Mi hijo corre XCO, es ex campeón nacional juvenil, hoy cadete y también hace algo de Enduro.  Sus amiguitos también corren XCO y varios han sido campeones nacionales.  Otros amigos mayores de mi hijo también han tenido miles de podio en grandes carreras en Chile, incluso en el mundo. Sus profes de la mejor escuela de MTB de Peñalolén son todos secos.  Andan a fondo, suben como Absalon y bajan como Schurter.  Además todos ellos hacen piruetas como manual, caballito con una mano, saltan, etc. En cambio yo, a mis cuarenta y tantos, con suerte bajo la cuneta.

Si, soy Pato. Pato.  Esa denominación despectiva pero amistosa que todos estos amigos Pro de mi hijo hacen del que se sube a una bici de fierro, con un casco chueco en la cabeza, zapatillas de trote y alardean que llegaron a la virgen del San Cristóbal sin parar en 40 minutos.

También hay Patos más evolucionados.  Esos que van a carreras XCM de baja altimetría y se inscriben en los menos kilómetros posible con tal de vivir la hermosa experiencia de una carrera. Se toman fotos, las suben a Facebook y se sienten orgullosos de sus resultados y de los likes de sus parientes.

Sin embargo hay un momento mágico en la vida de un Pato que cambia totalmente sus vidas, y es cuando se toma la firme decisión de dejar de ser Pato.

¿Pero cómo se hace?. Primero, ir a más y más aventuras de carreras tipo XCM.  Hay varias en el año y la mayoría bien organizadas aunque a veces un poco caras.

En paralelo te pica el bichito de las levantadas temprano, los nervios de la largada, la carrera misma tratando de alcanzar a tu rival de turno, el dolor de piernas, los calambres, hasta alcanzar la medalla finisher o los primeros podio que son una recompensa al esfuerzo personal, y un dolor de cabeza para los amigos que por más de una semana tienen que soportar las fotos que publican a diario en sus muros de Facebook: “Acá en la largada”. “Acá en la largada casi largando”. “Con Lucho en la largada”. “Largando”, etc.

Ya con dos o tres maratones de estas en el cuerpo, ¿cómo se sigue cuando te quedaron cortos los 10K, 20K incluso los 40K?

A lo Rocky. Se analizan los gimnasios del sector, y con nervios en la billetera, su hace el pago del año. “Voy a entrenar” y la palabra entrenar es parte de tu vocabulario en asados, cumpleaños y obviamente en Facebook: “Acá entrenando para el próximo desafío CTM!”

Como ya te sientes un ganador del MTB, primero crees que el spinning es tu mejor entrenamiento, pero al poco o mucho transpirar, descubres que el trabajo funcional y de pesas específico es más efectivo para el MTB que la estática. Conocemos las sentadillas y estocadas, las autocargas y los TRX. En pocos meses nos sentimos unas “máquinas”.

Así, y ya mejor preparados, vamos a las mismas carreras de antes, pero a los 50K y más. Ya nos somos tan Patos.  Nos vemos más delgados, la tricota nos queda bien en la cintura y hablas de corrido sobre Epica Atacama, Atacama Challenger o el Transandes sin siquiera haber corrido una de ellas.

No obstante, y a pesar de tanto esfuerzo, dedicación y haberte comprado un Garmin de 500 lucas, lamentablemente aún tenemos algo de Pato, y aunque el resto no lo vea, uno lo sabe.

Carlos Gonzalez

¿Qué falta entonces? Una meta mayor. Optar por un buen entrenamiento con un buen entrenador en una buena escuela de Mountainbike.  Quizás no con el objetivo de pelear el podio en Master A,  B o C. Sino más bien para aprender, de una vez por todas a andar en bici correctamente.  A subir y bajar bien.  A pasar sin miedo un cortado. A saber manejar una curva cerrada y contraperalteada en bajada. A saltar, aunque sea un poquito, los saltos de Las Palmas o Chillán, y lograr terminar sin dolores y calambres un CVO o Cerro Castillo.

La verdad es que ya no soy Pato, y estoy años luz de ser Pro, pero en mi caso, atreverme a dejar de ser Pato me ha dado demasiadas satisfacciones.  Hoy puedo salir “a la par” con mi hijo por los cerros.  Bajé de peso y mi mujer está feliz con eso.  He conocido lugares maravillosos de mi país y he logrado grandes amistades en torno a la bicicleta.

Para los Patos del mundo, dense la oportunidad de dejar de ser Patos, porque lo único y lo más importante que pueden lograr, es ser mejores personas para ustedes, sus amigos y sus familias.

Nota: Fotografía principal de Juan Puebla

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