De palear a destruir

De palear a destruir
Octubre 10 23:00 2017

Para muchos ciclistas de montaña, las salidas a pedalear son para disfrutar del cerro: disfrutar de los senderos que nos van dejando los arrieros, en la subida ir admirando los paisajes y de bajada sentir esa adrenalina que tanto nos gusta, sentir como nuestras ruedas se deslizan por la tierra y se acarician con las rocas y raíces.

Pero disfrutar del cerro es más que eso, es internarse en la naturaleza misma, que afortunadamente en Sudamérica aún se conserva salvaje en muchas partes. En una salida normal uno incursiona por verdes quebradas, se interna por frondosos bosques nativos y se pueden observar constantemente las aves que nos cantan para darnos ánimo, a veces se cruzan zorros, otras veces vemos interesantes insectos (omitiendo a los tábanos) y si se tiene suerte algún roedor nativo nos puede sorprender.

Con esto uno debe estar consiente que está entrando en un territorio que no le pertenecen ni a ciclistas, ni senderistas, trail runners, ni menos motoqueros.

Vamos a pedalear a las pocas áreas en que aún existe naturaleza viva, donde habitan muchas especies y cada una cumple un rol importante dentro de estos (ahora) pequeños ecosistemas. Si disfrutas los cerros, estás disfrutando la naturaleza y con esto te estás enamorando de ella. Esto te lleva a velar por su protección y ayudar a que estos amenazados ecosistemas se mantengan vivos.

Nueva tendencia: Palear los cerros

Ahora vamos al tema principal: En los últimos años ha surgido una tendencia muy grande por ir a “palear” al cerro, que es más que nada confeccionar peraltes, saltos y otros obstáculos para que las bajadas sean más “entretenidas”, y si el sendero no existe, se crea.

Hay que tener claro que esta actividad es todo lo contrario a sustentabilidad, ya que se está realizando una erosión antrópica cambiando todo el curso de destrucción natural que ha tenido el terreno en su historia.

Por otro lado, al no cumplir con la armonía del cerro mismo, se debe mantener constantemente y además acelera la erosión del suelo.

Si bien la actividad de palear se basa principalmente en mover tierra y rocas, algunas veces se deben cortar ramas o puede haber algún árbol que estorbe en la “fluidez” que tendrá el sendero, y es aquí donde se crea el principal daño.

Debido a la rápida disminución de bosque nativo en la mayoría del país por parte de las inmobiliarias y forestales, se considera la tala de bosque nativo ilegal, o sea se estaría cometiendo un crimen.

Es conocido el caso del Guayacán (Porlieria chilensis), un árbol endémico que está protegido y que hasta en proyectos tan invasivos como minería se les instalan barreras para que no le pase nada.

Actualmente existen personas con nombre y apellido que gestionan áreas en que se practica ciclismo de montaña (Outlife) y donde los senderos de bajada destacan al estar “paleados”, por lo tanto, toman medidas para mantener estos trabajos sin daños mediante cierres temporales de estos lugares que llaman “parques”, en el caso de lluvia o arreglos.

Personalmente ignoro si han utilizado la tala o si están al tanto de la ley del guayacán, pero el hecho de que exista una administración debería hacer que el trabajo que realizan sea de una forma seria y responsable.

El principal problema viene de ciclistas que toman la pala y van a practicar el “paleo” sin permiso de la administración del lugar, y peor aún, van a talar árboles y destruir la flora sin asco.

Regla de oro

Lo primero antes de ir a palear es entender como fluye el agua por el cerro, y aquí viene la ley de oro: NO PALEAR EN QUEBRADAS.

Hace poco hubo un gran revuelo por la destrucción de una quebrada en el concurrido bosque Panul, que traería como consecuencia aumentar las probabilidades de aluvión con las lluvias, ya que al estar la quebrada “limpia” y sin árboles el agua iba a fluir libremente y al mismo tiempo la erosión del suelo iba a ser mayor al haber sido alterado. Afortunadamente la comunidad de este lindo bosque es grande y se movió para detener ese crimen al día siguiente.

De igual forma muchas veces se han encontrado a personas creando senderos y rompiendo árboles en el Panul y la misma comunidad se ha encargado de detenerlos y explicar por qué no se debe hacer.

Estos lamentables eventos no son obras con la intención de hacer daño ni mucho menos es una maldad por parte del “paleador”, son simplemente actos que vienen desde la ignorancia y es nuestro deber como visitantes del cerro fiscalizar y hacer lo que sea por crear conciencia sobre el tema, y de esta forma ayudar a conservar nuestro cada vez más escaso bosque nativo y toda la vida que habita en él.

Si el ciclista con pala es porfiado, dar aviso al administrador del lugar si es que se conoce quien es.

Lo más importante es que le demos el ejemplo a los que se están iniciando y los eduquemos sobre estos temas tan importantes y tan poco comentados.

palear

Horrible postal de una rampa hecha con madera de árbol nativo talado.

Por Joaquín Roca

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